Brasil aprueba la ley de misoginia

En marzo de 2026, el Senado de Brasil aprobó un proyecto de ley (PL 896/2023) que incluye la misoginia dentro de la Ley de Racismo (Ley 7.716/1989), tipificándola como un crimen de prejuicio o discriminación. Esta medida, impulsada bajo la administración de Luiz Inácio Lula da Silva, ha generado un intenso debate nacional.

El nuevo marco legal: ¿Protección o ambigüedad?

La ley define la misoginia como la “conducta que exterioriza odio o aversión a las mujeres”. Las penas establecidas oscilan entre dos y cinco años de prisión, además de multas. Si bien el objetivo declarado es frenar la violencia, diversos sectores conservadores y juristas han levantado banderas rojas sobre la redacción de la norma.

Principales preocupaciones desde el sector conservador:

  • Subjetividad jurídica: El término “aversión” es considerado por muchos como un concepto elástico. Existe el temor de que cualquier crítica a comportamientos específicos o agendas políticas pueda ser interpretada por un juez como “odio”, criminalizando opiniones que no incitan directamente a la violencia.

  • Riesgo para la libertad de expresión: Senadores como Jorge Seif (PL-SC) han argumentado que, aunque las ofensas deben ser rechazadas, transformarlas en un tipo penal tan severo podría amordazar el debate público y la libertad de cátedra o religiosa.

  • Banalización del racismo: Al incluir la misoginia en la misma ley que castiga el racismo, figuras como la senadora Damares Alves han advertido sobre una posible “banalización” de la Ley del Racismo, sugiriendo que las reformas deberían haberse hecho directamente en el Código Penal para no diluir la gravedad histórica de los crímenes raciales.

El impacto en la esfera digital y la familia

El gobierno también prepara decretos para combatir la misoginia en redes sociales, prohibiendo ataques coordinados y el uso de inteligencia artificial para contenidos íntimos.

 

Seguridad digital Se apoya la prohibición de deepfakes y ataques a la intimidad, pero se rechaza que se use como pretexto para la censura política.
Rol del estado Se cuestiona la creación de estructuras centralizadas de denuncia que podrían actuar como un “Ministerio de la Verdad”.
Protección a la mujer Se prefiere el fortalecimiento de la seguridad pública real (policía y penas para agresores físicos) sobre la vigilancia del lenguaje.
   

Una crítica a la ideologización del Derecho

Desde una perspectiva conservadora, se observa con recelo el uso de términos como “violencia estructural” o “machismo sistémico” dentro de la legislación. Se argumenta que la justicia debe ser ciega y tratar a los individuos por sus actos, no basarse en teorías de género que, a menudo, buscan colectivizar la culpa.

“La verdadera protección a la mujer nace del respeto a la dignidad humana y del fortalecimiento de la familia, no de leyes que fragmentan a la sociedad en grupos de víctimas y victimarios.” — Reflexión común en círculos conservadores brasileños.

El desafío de la implementación

El proyecto ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde se espera que la mayoría conservadora busque enmendar el texto para garantizar que la ley se limite a casos de violencia real y no se convierta en una herramienta de persecución ideológica.

Entre los delitos, señala por ejemplo si un hombre decide interrumpir a una mujer durante una reunión laboral, podría ser considerado un delito de misoginia.

La ley de misoginia para combatir el alegado odio contra las mujeres, ubica la misoginia al mismo nivel que el racismo, contempla penas de prisión de 2 a 5 años.